Régimen económico matrimonial

Régimen económico matrimonial

El régimen económico matrimonial más habitual es el de gananciales, por el cual se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos por cualquiera de ellos durante el matrimonio.
Por contra el régimen de separación de bienes implica que los bienes que los cónyuges tuvieran al momento de contraer matrimonio y los que se adquieran después por cualquier título, pertenecerán a cada cónyuge, es decir, que cada uno de ellos conserva la propiedad de todos sus bienes obtenidos antes y durante el matrimonio.

Como consecuencia del divorcio el régimen económico matrimonial se disuelve, es decir, se da por finalizado. De este modo, si el régimen económico matrimonial era el de sociedad de gananciales, con la sentencia se extingue el mismo. Otra cosa distinta es la liquidación de la sociedad de gananciales, es decir el reparto del patrimonio (bienes y deudas) acumulado por los cónyuges durante el matrimonio.
Aunque la ley establezca la liquidación de la sociedad de gananciales como parte del contenido del convenio regulador en realidad no es obligatorio realizarla en dicho momento, pudiendo efectuarse con anterioridad al procedimiento de divorcio ante Notario o con posterioridad a la sentencia de divorcio en cualquier momento.

Si los cónyuges deciden liquidar el régimen de gananciales será necesario confeccionar un inventario de los bienes matrimoniales (con una valoración objetiva de los activos y los pasivos), cancelar las deudas si las hay y, dependiendo del balance, hacer las respectivas adjudicaciones entre aquellos.

• La pensión que conforme al artículo 97 correspondiere satisfacer, en su caso, a uno de los cónyuges.

Denominada habitualmente como pensión compensatoria, esta figura puede dar lugar en ocasiones a equívocos y desde luego debe distinguirse completamente de la pensión de alimentos a favor del cónyuge, de naturaleza distinta. De hecho, puedo incluso compatibilizarse el cobro de ambas.

La pensión compensatoria tiene por finalidad, valga la redundancia, compensar el desequilibrio económico que el cese de la convivencia conyugal genera en el nivel de vida de uno de los cónyuges en relación al que tenía durante el matrimonio. En este caso no se requiere la prueba de la necesidad pero sí de que se ha sufrido un empeoramiento en relación a la situación durante el matrimonio y con respecto al otro cónyuge. El desequilibrio o desigualdad económica debe ser apreciado en el momento en que ocurra la ruptura de la convivencia conyugal y debe traer causa de la misma.

La prestación puede tener carácter indefinido o temporal e incluso puede fijarse una prestación única a tanto alzado. Dependerá del acuerdo a qué lleguen los cónyuges en el convenio regulador.
Tiene carácter dispositivo y renunciable, es decir que debe ser solicitada expresamente por los cónyuges, no pudiendo acordarse de oficio por el juez. Por lo tanto si los cónyuges no la solicitan se entiende que se está renunciado tácitamente a la misma.

 

En www.divorciolegal.es somos especialistas en divorcio de mutuo acuerdo.

Solicita el estudio de tu caso GRATIS